Atrapado en una Cultura de Bonos

 

Este mes la mayoría de las organizaciones lleva a cabo el sagrado ritual de dar y recibir bonos.  Esta es una tradición anual que está demasiado establecida como para cuestionarnos su origen o inclusive, su efectividad. Muchos creen que los bonos mantendrán a los empleados motivados y a las empresas prosperando -- pero con poca evidencia de ello. Y repetimos este ciclo año tras año creando una cultura impulsada por llegar a los resultados y obtener nuestro deseado premio.
¿Pero es ésta la cultura que mueve el rendimiento que necesitamos?

¿Son los bonos realmente efectivos? ¿Promueven colaboración, innovación, trabajo en equipo? Y sobre todo, ¿promueven alto rendimiento a largo plazo?

Es indudable que hemos caído en el fetichismo de los bonos.  Comparto dos miradas (a favor y en contra de los bonos) para que puedas decidir por ti mismo si realmente los quieres en la cultura de tu organización.

A FAVOR DE LOS BONOS

Perfectos para recompensar tareas simples ¿Tiene tu gente que poner ladrillos? Los bonos son geniales para acelerar la realización y precisión de tareas simples y repetitivas.

Obtener una obediencia temporal: ¿Tu empresa está atravesando una época de reorganización y necesitas reducir la resistencia a dichos cambios? Las bonificaciones tienden a funcionar bien como un acuerdo temporal.

En ausencia de un propósito elevado de trabajo los bonos pueden servir de motivación alternativa.

Enfrentémonos al hecho – los bonos son fáciles. Son fáciles de contar, distribuir y crean y sostienen una jerarquía deseada en el lugar de trabajo.

EN CONTRA DE LOS BONOS

Los bonos cambian el comportamiento, no las creencias. Nuestra amada cultura de bonos está realmente inspirada en las ratas. Un psicólogo américano experimento con ratas premiándolas por ciertos comportamientos. Las ratas aprendieron a comportarse para recibir los premios. Al igual que las ratas aprendieron, lo hacen los humanos. En el mundo humano, sin embargo, aprender un comportamiento que te da una recompensa, no significa que tu internalices su valor, misión o la visión de la compañía. Tal vez, tus empleados se queden trabajando hasta tarde y asistan a todas las sesiones de formación interna – pero no para crear un producto mejor para sus clientes, sino recibir la recompensa prometida.

De hecho, pagar por la realización de tareas debilita el vínculo entre las personas y su trabajo. Los bonos se convierten en el fin de todos sus esfuerzos, satisfacción personal que debería proporcionar el trabajo en sí mismo.

Promueve objetivos a corto plazo en detrimento de la sostenibilidad del negocio y distrae a los encargados de sus funciones principales: Para acabar con las decisiones a corto plazo Investment Management elimino sus bonos. Lo mismo hizo RedGate Software. Como resultado fueron capaces de reinvertir el tiempo que sus gerentes utilizaban en gestionar el sistema de compensación (o bonos) produciendo en su lugar, un producto de gran calidad. Cambiaron su cultura de bonos y adoptaron una centrada en el propósito, y valor del negocio comenzó a incrementarse.

Damnifica la colaboración: Los bonos promueven competición. A menudo, además miden a todo el mundo bajo una misma vara de medir, por ejemplo, cuánto vendes. Por lo tanto, se pierde el reconocimiento de los diferentes roles que las personas tienen en su empresa y las distintas contribuciones que hacen. Estos factores crean una cultura tóxica de competencia feroz, obstruyendo cualquier posibilidad de colaboración.

 
CONCLUSIÓN
Aunque es evidente que la excesiva dependencia de los bonos es perjudicial para nuestras organizaciones, salir de una cultura impulsada por bonificación puede parecer imposible en el mundo de hoy.  Todo lo que necesitas es un cambio de conversación paulatina y consistente, creando y midiendo un propósito compartido y reduciendo la dependencia en los bonos.
Este es un buen momentopara empezar a cambiar la Cultura.  ¿Cuál es la razón, más allá del bono que podría motivar a tu gente a venir a trabajar en 2017?