La otra forma de "enganchar" a los Millennials

Seamos honestos: nuestra forma de "enganchar" a los Millennials no esta funcionando. Empresas de todo tipo están tratando de atraer a las nuevas generaciones para que sean parte del mercado laboral.  Lamentablemente, las lucecitas de colores no resemblan a una pista de aterrizaje.  Ser asertivos, no implica que no sean inteligentes.

La verdad es que todavía no hemos logrado atraer y comprometer no sólo la generación de Millennials, sino al resto de nuestras organizaciones o, siendo preciso, al 87% de la fuerza laboral.  Los Millennials están siendo más directos en evidenciar lo que no está funcionando. ¿Qué pasaría, si los tomaríamos en serio? ¿Si escucharíamos sus mensajes para aprender de ellos?

¿Qué pasaría si los Millennials no fueran realmente un problema,
sino la solución que estábamos buscando?

Para entender cómo los Millennials pueden ayudarnos a cambiar nuestros métodos demasiado tradicionales, veamos un par de ejemplos: la atracción del talento y la creación de una Cultura de la innovación.

La Atracción de Talento

La mayoría de las organizaciones confiesa que cuesta atraer a las personas adecuadas. Los equipos encargados de la atracción de talento trabajan sin reposo inventando nuevas formas para llegar a más personas, comenzando cada vez antes, durante la escuela secundaria o en los primeros pasos de las carreras.

La solución, sin embargo, no es pescar con redes más grandes sino repensar auténticamente lo que hace que las personas quieran ir a trabajar. La respuesta de los Millennials a esta pregunta es muy clara: están más interesados en lo que pueden dar (usando su talento y su tiempo), que en lo que van a recibir a cambio. No les interesanlos beneficios de un "gran lugar para trabajar" si estos no están conectados con un propósito que los movilice.  Necesitan ver el valor que pueden agregar y saber que su trabajo contribuye a algo que vale la pena.

Para los Millennials es mas importante saber que dejan huella
y que no se trata solamente de una escalada.

Por supuesto los seres humanos tienen una necesidad de reconocimiento, pero esto no debe ser algo cosmético. Los salarios y las gratificaciones para los Millennials (y de hecho para todos los demás) se dan por hecho, pero no son un estímulo para su compromiso.

Una Cultura de Innovación

Todos queremos trabajar en Culturas donde las soluciones creativas mejoran lo que hacemos para nuestros clientes. La mayoría de las organizaciones hablan de innovación e incentivan a la gente a presentar nuevas ideas, asumiendo que sin incentivos nadie haría lo correcto.   La creencia subyacente es que las personas prefieren hacer lo mínimo necesario, a menos que los motivemos a esforzarse.

Sin embargo, los Millennials ponen esta creencia patas para arriba, demostrando las ganas y la curiosidad por lo nuevo y por dar lo mejor, como una calidad "innata" para ellos.  La verdad es que todos tenemos un deseo “innato” de ir mejorando nuestras formas de trabajar, pero el contexto laboral a menudo erosiona cualquier oportunidad de innovación. Estoy hablando de los lugares de trabajo dónde junto a los mensajes alentadores de innovación, existen políticas, gestión del desempeño, sistemas de recompensa y estilos de supervisión que obstaculizan cualquier intento de traer ideas nuevas y que desafíen al status-quo. La respuesta, entonces, es adoptar la innovación, creando prácticas, espacios y flexibilidad necesarias para apoyarla.

Ultimas Reflexiones

Todo el mundo necesita tener un fuerte sentido de propósito para ir a trabajar en lugar de centrarse sólo en el bono de fin de año. Pero para crear ese sentido de propósito necesitamos asegurarnos de que esto no es sólo un ejercicio de marketing interno, sino que se convierte en la base de todo lo que la organización hace. Todo el mundo necesita usar sus habilidades para hacer un trabajo interesante, tener espacios donde tomar decisiones, ser capaz de administrar cómo y dónde trabaja y sentir que la organización confía en ellos para tomar las decisiones correctas.

Aceptémoslo, no somos tan diferentes de los Millennials. Hemos crecido en diferentes circunstancias y nos hemos acostumbrado a las políticas y estructuras que en su momento funcionaron bien y cumplieron su propósito.  Es un buen momento para dar vuelta la página y comenzar un nuevo capítulo.  Diseñemos organizaciones donde en vez de preocuparnos por nuestros ombligos, nos ponemos las pilas y nos sumamos a los Millennials, usando nuestro trabajo para agregar valor a la sociedad.