Nuevas Conductas, 6M de Ciudadanos

 

Una de las Capitales de America Latina se enfrentaba a un serio problema: producía demasiada basura y existía una fecha de vencimiento, después de la cual, ya no podría deshacerse de los residuos en basureros. Se necesitaba urgentemente un cambio de conducta y se acababa el tiempo.

Durante demasiados años, los habitantes de la ciudad habían estado quemando la basura en incineradores instalados en sus casas, pero éstos se cerraron en la década de los 90, lo cual llevó a que los residuos se acumularan en basureros a las afueras de la ciudad.

La única solución a este problema era alentar a los ciudadanos a separar la basura en origen, lo cual permitiría su reciclado. Los esfuerzos del gobierno realizados hasta ahora no habían tenido mucho éxito: a pesar de las numerosas campañas y la imposición de multas, las conductas de 6 millones de personas no habían cambiado en absoluto.

Cambiar la cultura de una ciudad es muy diferente a hacerlo en una organización. Sin embargo, en ambos casos hay que entender las actitudes ya existentes, así como identificar las posibles palancas que ayudarán al cambio. En este caso, estuve al frente de un equipo de oficiales del gobierno y etnógrafos, con el que interactuamos con los vecinos durante varios días para descubrir las razones detrás de sus comportamiento.

El reto no consistía en cómo reciclar sino en por qué deberían hacerlo: la basura había estado desapareciendo de sus casas durante años (primero en los incineradores y después llevada a los basureros), así que ¿por qué deberían cambiar un hábito que estaba muy bien establecido?

La situación era bastante tensa y las autoridades de la provincia de Buenos Aires dieron un ultimátum al gobierno de la ciudad. El tiempo se acababa.

Nuestro planteamiento implicaba la creación, de una manera sutil pero extendida, de conversaciones entre los vecinos, como forma de influenciar las creencias de millones de personas. Teníamos que conseguir que reciclar se pusiera de moda.

Pero, ¿cómo se consigue que 6 millones de personas hablen sobre el reciclado de una manera diferente?

Identificamos unas piezas clave en la sociedad, es decir, las personas que a menudo mantienen conversaciones con la gente de a pie: porteros, taxistas y peluqueros. Les dimos formación y materiales para que pudieran empezar conversaciones con sus vecinos y clientes. Animando, en lugar de haciendo campañas.

En unos meses, las conversaciones se propagaron como la pólvora.

En seguida, se empezaron a ver cambios. Las personas desarrollaron la rutina de separar la basura en sus casas, ya que ahora estaba de moda hacerlo.

Las estadísticas muestran que nuestras intervenciones funcionaron y, como consecuencia, la Ciudad ganó el primer premio de c40.org, una organización global que anima a las ciudades a hacer frente al cambio climático.

Cambiar la cultura de una ciudad es totalmente posible, aunque requiere unas intervenciones muy particulares. Se ha demostrado antes: de la misma manera que intervenciones anteriores hicieron posible que ahora sea inaceptable fumar en espacios públicos (afectando la conducta de millones de personas), ayudar a que los ciudadanos desarrollen una mejor calidad de vida, es una gran recompensa para un Arquitecto Cultural.