¿Qué Mata el Cambio?

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Hace poco tuve una reunión en Londres con los ejecutivos de una organización tradicional a los cuales les gustaría “actualizar su cultura” y, como muchos otros, creen que su cultura cambiará si le dan el tiempo suficiente.

Pero el tiempo no cambia las culturas.

Al contrario, refuerza las razones por las que las cosas nunca cambiarán: “el departamento de Informática siempre tiene otras prioridades”, “ella nunca me escucha”, “aquí la gente no sabe trabajar en equipo”, “a nadie le importa”, etc.

El cambio no llega con el tiempo sino con el coraje, el coraje de decidir. La raíz -cid/-cidio en la palabra decidir (igual que en homicidio o suicidio) viene del latín caedere y significa matar o cortar y, en este caso, es lo que frena un cambio de cultura.

Cuando se trata de Cambio de Cultura, a muchas organizaciones les cuesta "decidir" sobre las viejas políticas, procedimientos y maneras de trabajar que ya no tienen sentido.

Un apasionado director de RRHH defendía la política de “Recompensa de Lealtad del Empleado” (‘Employee Loyalty Reward o ELR, como lo llaman ellos): “siempre lo hemos hecho de esta manera y todo el mundo está deseando escuchar el anuncio en nuestra tradicional fiesta de Navidad”, dijo con orgullo, mientras presumía de su reloj de oro con el logo de la compañía, que marcaba sus “primeros 25 años” como parte de esa gran familia.

Esta “inocente” tradición ha estado transmitiendo, a lo largo de los años, un poderoso mensaje: que lo más importante es que te quedes para siempre. En la mente de las personas, esto se convirtió en algo más fuerte que la necesidad de la organización de concentrarse en los clientes o en la innovación.

¿Qué decisiones no está tomando tu organización por falta de coraje?, ¿sientes que tu organización es incoherente y tiene miedo de deshacerse de prácticas antiguas?, ¿ves que el cambio es sólo superficial y que las expectativas se retrasan con la esperanza de que el tiempo lo cambiará todo mágicamente?